El 80 % del desarrollo socio-educativo en los niños se realiza a través de los ojos

Para el 92 % de la población española, la vista es el sentido más valorado, siendo fundamental tanto para el desarrollo como para el bienestar personal. De ahí la importancia de la salud visual en todas las etapas de la vida. 

14/03/2025

Si la salud visual es importante cuando somos adultos, lo es más aún cuando se trata de niños. De hecho, cuando nacemos, la visión es unos de los sentidos más inmaduros, por lo que requiere un proceso de aprendizaje y de desarrollo de las destrezas necesarias para poder enfocar y ...

Si la salud visual es importante cuando somos adultos, lo es más aún cuando se trata de niños. De hecho, cuando nacemos, la visión es unos de los sentidos más inmaduros, por lo que requiere un proceso de aprendizaje y de desarrollo de las destrezas necesarias para poder enfocar y mover ambos ojos de forma precisa y coordinada, de manera que nos permita ver con claridad y distinguir los objetos. Tan solo hay que tener en cuenta que los recién nacidos pasan de tener una visión muy deficiente (pues no perciben objetos a más de 20-25 cm y no son capaces de ver los colores, al no tener desarrollados los fotorreceptores), a tener una visión binocular en la que ambos ojos trabajan al unísono para proporcionar una visión estable y eficiente. Un hecho que ocurre a partir de los cinco-seis meses.

Es posteriormente, entre los tres y seis años, cuando se comienza a perfeccionar la visión y las habilidades visuales que desarrolló con anterioridad, por lo que se aconseja prestar especial atención a la vista de los más pequeños, sobre todo si están en edad de comenzar el colegio. Fundamentalmente porque el 80 % del cerebro visual, es decir, funciones como ver, interpretar y responder al estímulo, depende de una buena visión. De ahí la necesidad, tanto en los centros educativos como en el entorno familiar, de prestar atención a si un niño o niña presenta algún problema de visión o anomalía en su funcionamiento. Para Blanca Fernández, decana y presidenta del Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de Andalucía, existen ciertos signos que alertan en un primer momento "de la existencia de un problema visual que, más adelante, deben confirmar los optometristas. Ante estas situaciones, la capacidad de realizar actividades tan esenciales en el desarrollo de los menores como leer, estudiar o atender se verán limitadas", afirma. Tanto es así que se estima que un 30 % del fracaso escolar es debido a una causa visual, lo cual implica no solo tener agudeza visual sino otras muchas habilidades visuales, como "la capacidad de enfoque lejos-cerca, la habilidad de mover los ojos correctamente, tener una binocularidad correcta, una buena coordinación ojo-mano o una buena estereopsis".

En este sentido, la Fundación Salud Visual, el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas (CGCOO) y la Sociedad Española de Optometría (SEO) presentaron el libro La salud visual en las distintas etapas de la vida, cuyo objetivo es concienciar a la sociedad sobre la importancia de mantener una buena salud visual a lo largo de toda la vida. Por ello, en el libro se abordan aspectos como la importancia del cuidado visual, desde la infancia hasta la vejez; la relevancia de las revisiones periódicas para detectar y corregir problemas visuales a tiempo, de tal manera que puedan evitarse problemas y complicaciones con el paso de los años; o la promoción de la educación y concienciación sobre la salud visual, fomentando hábitos que protejan la vista a lo largo de toda la vida, entre otros. Y, en particular, la importancia de la salud visual en los niños pequeños y los adolescentes destacando, especialmente, la necesidad de estar atentos, antes de que los menores comiencen la escuela, a las señales de advertencia que puedan significar que existe un problema de visión. Y no solo cuando el pequeño realiza gestos extraños con la cara, guiña los ojos si está concentrado en actividades visuales, no calcula bien las distancias o si va retrasado en el aprendizaje a leer o escribir. Desde el CGCOO también se aconseja seguir, desde el nacimiento, un control de las estructuras externas e internas del ojo para comprobar la conjuntiva, el párpado o el funcionamiento de los lagrimales, entre otras funciones. 

Desarrollo ocular 

Porque en la edad escolar, considerada como tal hasta la pubertad, se produce un cambio considerable de la refracción ocular hacia la miopía. En estos casos, se trata de un aumento de la longitud del globo ocular sin que se produzca una reducción compensatoria de la potencia del cristalino. Para más de la mitad de los niños, según se indica en el libro, la refracción ha alcanzado los valores adultos a la edad de seis años, siendo generalmente una hipermetropía que sufre un ligero descenso en los años posteriores. Sin embargo, hay un grupo de niños que se vuelven claramente miopes. De igual manera, aproximadamente el 80 % del desarrollo socio-educativo tiene lugar a través de los ojos en los primeros 12 años de vida, y es en este periodo cuando tienen lugar cambios en la visión que hay que controlar. Porque un desequilibro en los parámetros oculares relacionados con la longitud axial y la cámara vítrea pueden estar relacionados con la aparición y el desarrollo de ametropías. Por ello, los expertos apuntan a que la única manera de prevenir y detectar posibles disfunciones visuales que pueden pasar desapercibidas, o bien dar lugar a estos problemas de aprendizaje en la infancia, es llevar a cabo a los niños y niñas un examen optométrico de forma regular. Independientemente de si tienen o no signos o síntomas de problemas visuales.

Sobre todo, porque estas revisiones periódicas, junto al adecuado asesoramiento de los profesionales de la visión, pueden ver e interpretar la existencia de algún problema visual que impida el correcto desarrollo en la etapa infantil, ya que, desde el nacimiento hasta los seis años, los niños y niñas están desarrollando sus estructuras y capacidades visuales y, posteriormente, se van a ver sometidos a demandas visuales que pueden alterar el sistema visual. "Es muy importante que todos los niños y niñas acudan a revisiones visuales periódicas con el óptico optometrista. Debemos tener en cuenta que el principio de algunas alteraciones visuales ocurre en los primeros seis años de vida, antes de comenzar la etapa escolar, cuando tienen un impacto considerable", comenta la presidenta del Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de Andalucía. Para ella, si estos problemas no se detectan de manera precoz en este periodo y no se ofrecen las soluciones que los compensen, "pueden derivar en serias consecuencias a largo plazo". Es aquí donde juega un papel determinante la optometría pediátrica, que se diferencia de las revisiones de adultos porque evalúa y trata problemas y necesidades distintas.

Otro dato importante a tener en cuenta es que cerca del 30 % de los escolares sufre disfunciones visuales que pueden conducir a dificultar el aprendizaje. Cabe destacar que una buena visión puede ser clave en el rendimiento escolar y que el aprendizaje a través de la lectura es un proceso fundamental para la adquisición de conocimientos. Pero un niño que no ve bien no podrá leer y estudiar con comodidad, se distraerá y no le gustará hacer los deberes. De ahí que tanto padres como profesores deban saber reconocer si el escolar sufre algún tipo de anomalía refractiva. Hay que tener en cuenta que la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo son los principales problemas de visión en edad escolar, aunque también la presencia de algún estrabismo puede dar lugar a un ojo vago y la insuficiencia de la convergencia puede producir fatiga visual.

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