Cómo evitar lesiones oculares en la práctica deportiva

La campaña 'La Salud Visual en las distintas etapas de la vida' del Colegio del COOCYL destaca la importancia de una visión óptima en la actividad física y la protección ocular para prevenir lesiones, especialmente en niños.

01/04/2025

El Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León (COOCYL) difunde una nueva entrega de su campaña La Salud Visual en las distintas etapas de la vida, dedicada en esta ocasión a la visión deportiva, ofreciendo los principales consejos para conseguir una agudeza visual óptima que facilite la actividad física saludable ...

El Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León (COOCYL) difunde una nueva entrega de su campaña La Salud Visual en las distintas etapas de la vida, dedicada en esta ocasión a la visión deportiva, ofreciendo los principales consejos para conseguir una agudeza visual óptima que facilite la actividad física saludable y con el máximo rendimiento. 

Como explica la vicedecana de COOCYL, Ana Belén Cisneros, "el ejercicio redunda en beneficio de nuestra salud, también la visual", pero para ello es "muy importante realizarse los controles oportunos para conocer nuestro estado visual, ya que la mayoría de los deportes requieren de un mayor grado de atención y de una respuesta rápida, precisa y eficaz, y muchas veces no le damos la relevancia que se merece".

Si en el día a día sometemos a nuestra visión a un esfuerzo excesivo (dispositivos electrónicos, luz artificial, ambientes cerrados…), cuando hacemos deporte el esfuerzo no es menor y, a la vez, podemos poner en riesgo nuestra salud visual. Quitarse las gafas para evitar romperlas no es la solución, e incluso sin necesidad de refracción, es fundamental proteger nuestros ojos, tanto de las radiaciones nocivas como de los golpes, salpicaduras o balonazos.

Riesgo de lesiones oculares

En relación con las lesiones oculares, hay deportes de riesgo bajo o medio y de riesgo alto, siendo estos últimos en los que hay que extremar el cuidado de nuestros ojos, porque implican contacto corporal o exposición al sol u objetos nocivos: béisbol, baloncesto, hockey, fútbol, fútbol americano, rugby, esgrima, tenis o cualquier otro deporte de raqueta y artes marciales.

Hay que tener en cuenta que, según la Academia Americana de Optometría, una cuarta parte de las lesiones oculares por impacto se producen en el ámbito deportivo, y el porcentaje es aún mayor en niños y adolescentes.

Así que, si no se toman las debidas precauciones, pueden producirse lesiones por traumatismos al recibir un golpe -hematoma ocular, fractura orbitaria o desprendimiento de retina-; lesiones penetrantes, cuando se provoca un corte en el ojo por un dedo o un objeto externo; y lesiones por radiación, sobre todo en actividades al aire libre, en los deportes de invierno o los acuáticos.

Demasiada exposición a los rayos UV puede dañar los tejidos de la superficie ocular, la córnea y el cristalino, y aumenta el riesgo de padecer numerosas enfermedades oculares, como cataratas o cáncer, fotoqueratitis (quemaduras) o pterigium, que es un crecimiento anómalo de tejido carnoso que puede cubrir parte de la córnea, afectando a la visión.

¿Cómo nos protegemos?

La utilización de gafas deportivas es fundamental para proteger nuestros ojos y convertir nuestra práctica deportiva en segura, por lo que deben ser resistentes, cómodas, ergonómicas y poseer el máximo de protección solar. Aunque los materiales suelen ser los mismos, el diseño, la montura y las lentes debe adaptarse a cada actividad deportiva y a cada persona, por lo que es fundamental buscar el asesoramiento de los profesionales de la salud visual.

En el caso de los deportes acuáticos, hay que tener en cuenta que el agua de la piscina y los productos añadidos, sobre todo el cloro, pueden resultar dañinos para los ojos, por lo que es clave usar gafas específicas para la natación, que también pueden ser graduadas y siempre tienen que presionar y amoldarse bien al rostro para evitar filtraciones. Si vamos a hacer surf, buceo, piragüismo o vela, hay que utilizar lentes que aíslen nuestros ojos del agua, y consultar con el óptico-optometrista los consejos esenciales para proteger en todo momento la salud visual de la radiación solar, los productos añadidos al agua, los impactos imprevistos y las posibles infecciones oculares.

Las lentes y monturas protectoras para deportes de espacios abiertos, sobre todo esquí o alpinismo, deben estar muy enfocadas a evitar la radiación ultravioleta, ya que aumentará un 10% por cada 1.000 metros de altura. Por ejemplo, en el caso de las máscaras de nieve, deben tener doble cámara con espuma de ventilación para evitar el empañamiento y han de ser de policarbonato, siempre con el marcado CE y protección 100% UV, a ser posible espejadas para reducir el deslumbramiento.

En los deportes de equipo, es fundamental asegurar una buena visión periférica y evitar contactos, por lo que las lentillas son la mejor opción para proporcionarnos una visión clara y enfocada en todo el campo de visión. No se resbalarán con la sudoración ni se moverán mientras corremos o saltamos, y aunque llueva o haga sol, no se empeñarán, ni se mojarán, ni se ensuciarán.

Entrenamiento visual deportivo

En el terreno profesional, el entrenamiento visual deportivo, coordinado e implantado por ópticos-optometristas y otros profesionales, permite obtener un mayor rendimiento en el deporte, mejorando velocidades de reacción y anticipación en el terreno de juego.

Con todo, como concluye Ana Belén Cisneros, "el deporte puede ser un aliciente más para intentar desarrollar al máximo nuestro potencial visual y, al tiempo, es imprescindible someterse a revisiones periódicas con los profesionales de la atención primaria visual para realizar cualquier práctica deportiva en las mejores condiciones".