IM OPTICAS nº 20

38 SALUD VISUAL Decálogo para una buena salud visual Hay algunos factores del día a día que debemos tener en cuenta para garantizar una buena salud visual y evitar consecuencias para nuestro sistema ocular pero también nuestra salud en general. Por todo ello, los oftalmólogos de Clínica Baviera recomiendan seguir un decálogo de consejos que nos ayuden a no descuidar la salud visual y prevenir problemas: Seguir una alimentación saludable. Una alimentación rica en vitaminas A y C ayudará al buen funcionamiento del sistema ocular. Espárragos, lácteos, frutas y zanahorias son algunos de los alimentos que no pueden faltar en una dieta orientada al cuidado de los ojos. Una dieta sana y equilibrada, junto a la práctica de ejercicio físico regular, puede contribuir a mantener la salud visual en buen estado. Revisar la iluminación. Es conveniente prestar atención a la iluminación de aquellos lugares en los que se está a diario para adecuarla a la actividad que se vaya a realizar, como la oficina, la habitación, el estudio, el salón, etc. Es recomendable, además de una buena iluminación general (cenital), disponer de una iluminación directa sobre la zona de trabajo. Protegerse del sol y la contaminación. La exposición a los rayos del sol puede dañar los ojos, por lo que es importante protegerlos durante todo el año, muy especialmente a partir de mayo que es cuando empieza a haber más horas de sol al día. En este sentido, es importante escoger las gafas con unas lentes que tengan el filtro solar y color adecuado, que no estén dañadas, adquirirlas en establecimientos certificados y que cumplan con todas las garantías. Asimismo, la contaminación también puede provocar irritación, ardor, enrojecimiento y lagrimeo. Por eso es conveniente, además de proteger los ojos usando gafas de sol y mantenerlos bien hidratados, disponer de filtros en los aires acondicionados. Evitar los alergenos. En primavera las alergias al polen pueden provocar en algunas personas enrojecimiento de ojos, picor, escozor o hipersensibilidad a la luz. Por ello se recomienda, en la medida de lo posible, evitar el contacto con el alérgeno causante, mantener una correcta hidratación en los ojos, reducir las actividades al aire libre y no frotarse los ojos. Procurar un buen descanso. Dormir el número de horas suficientes es necesario, no solo para la salud en general, sino para la de la vista. Es importante el descanso visual, en especial después del uso continuado de la vista en actividades como los estudios o el trabajo con pantallas. Mantener una buena hidratación ocular. La calefacción, el aire acondicionado, la lectura prolongada, el uso de las pantallas y los dispositivos móviles pueden resecar los ojos causando enrojecimiento, lagrimeo o incluso infecciones. Por eso es importante mantenerlos bien hidratados empleando lágrimas artificiales y/o usando humidificadores del ambiente. Cuidar la higiene ocular. Es clave mantener los ojos limpios de posibles agentes irritantes que puedan causar incluso infecciones. En este sentido, hay que prestar especial atención al maquillaje, por lo que hay que evitar que entre en los ojos y desmaquillarse de forma completa para que no queden restos. Aprender técnicas para relajar la vista. Después de largas horas de trabajo o de estudio, estas técnicas ayudarán a aliviar la fatiga visual y rebajar la tensión acumulada en los músculos del sistema ocular. Las más recomendadas son, además del descanso periódico, el cambio de enfoque o hacer parpadeos voluntarios. Usar de forma adecuada las pantallas. El uso prolongado de pantallas puede resultar perjudicial para la visión, sobre todo si no se respetan los consejos de distancia, tiempo e iluminación. En este sentido, es preciso, además de la buena iluminación, colocar el monitor a unos 50 centímetros, hacer descansos cada 20 minutos o parpadear frecuentemente para evitar la sequedad ocular o la fatiga visual. Acudir de forma periódica a revisiones. Una revisión es crucial para garantizar una buena salud ocular, ya que este examen permite detectar cualquier problema de visión e, incluso, intervenir en el caso de haya una enfermedad grave en los ojos. En la mayoría de los casos, se recomienda hacer una revisión cada dos años hasta los 50 años y una anual a partir de esta edad.

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