IM OPTICAS nº 20

42 EXÁMENES OPTOMÉTRICOS e, incluso, ceguera en el 5 % de los casos. Con una detección temprana, sin embargo, esos casos de ceguera se podrían evitar en un 95 %. El presidente del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas (CGCOO), Juan Carlos Martínez Moral, recuerda que “el glaucoma es asintomático y, por ello, es fundamental que toda persona mayor de 45 años acuda a comprobar su presión intraocular al menos una vez al año, una prueba que se puede llevar a cabo junto a otras en cualquier establecimiento sanitario de óptica”. Hay situaciones en las que revisarse la vista periódicamente incluso puede salvar vidas. No en vano, el 25 % de los españoles entre 18 y 30 años nunca se ha realizado un examen visual, incluso antes de ponerse al volante. Este hecho supone que cerca de cinco millones de jóvenes de esta franja de edad circulen por las carreteras sin saber si sufren cualquier deficiencia visual que deba ser compensada para poder conducir de forma más segura, lo que implica un importante peligro para la seguridad vial. Así pues, aunque según el Libro Blanco de la Salud Visual en España, la visión sea el sentido más preciado para el 92 % de la población, en la práctica la salud visual podría mejorar sustancialmente si el tercio de los ciudadanos que no la revisan regularmente interiorizaran la necesidad de hacerlo. Las revisiones visuales permiten detectar a tiempo alteración visuales como la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo, la presbicia, etc., que pueden compensarse con las correspondientes ayudas ópticas. Evaluación de la visión por el óptico optometrista La evaluación y medición es el paso inicial de cualquier intervención sobre la visión. El óptico optometrista realiza un examen completo de la visión de la persona. Esta evaluación se realiza en el sistema orgánico y también en el proceso de la visión. No solo se analiza la agudeza visual, sino que también se valoran aspectos como la motilidad ocular, evaluación de los reflejos pupilares, medición de la refracción, medida de la presión intraocular y exploración del polo anterior y polo posterior. Para realizar esta evaluación, el profesional utiliza un variado instrumental muy especializado que ofrece una información exacta sobre el estado de la visión. El Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas destaca algunos de los materiales más comunes para llevar a cabo los estudios. En este sentido, una de las herramientas más antiguas, aunque todavía presente en los gabinetes, es la montura o gafa de prueba, una gafa (normalmente metálica) que permite simular como sería la visión final en situaciones cotidianas como mirar el suelo o subir escaleras , y permite al óptico optometrista observar si la persona a la que se está haciendo el examen visual guiña los ojos o tuerce la cabeza, que alteraría el resultado de la graduación. Anteriormente hemos mencionado la importancia de medir la presión intraocular para detectar un posible caso de glaucoma. Pues bien, el aparato con el que se realiza la medida indirecta de la presión intraocular o tonometría es el tonómetro. En función de si el tonómetro toca o no directamente la córnea se clasifican en: tonómetro de contacto, que es el método más comúnmente utilizado por los oftalmólogos; y tonómetro de no contacto, el que se usa en los establecimientos sanitarios de óptica. También muy utilizado en las revisiones es el retinoscopio, el aparato que se usa para medir la graduación del ojo a través de la técnica llamada retinoscopía. Se trata de un método objetivo (no interviene la persona observada) para medir el poder refractivo del ojo interpretando la luz reflejada en su retina al iluminarlo con el retinoscopio. Es un método rápido y muy exacto para conocer la refracción. Además, por ser un método objetivo, resulta imprescindible a la hora de realizar la refracción en situaciones donde la comunicación resulta difícil, por ejemplo, en niños pequeños, personas con discapacidades, CUANDO SE TRATA DE CUIDAR LA SALUD VISUAL, ESPAÑA SUSPENDE EN PREVENCIÓN

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