46 GLAUCOMA nos circulatorios, entre otros. Por consiguiente, los especialistas recomiendan revisiones oftalmológicas periódicas a partir de los 40 años, con el objetivo de diagnosticarlo en sus primeras fases y frenar su progresión. Asimismo, AGAF incide en que la presión, o tensión, intraocular está determinada por el equilibrio entre la producción de humor acuoso por el cuerpo ciliar y su eliminación a través de los poros de la malla trabecular, especie de filtro situado en el ángulo írido corneal. Cuando dicho equilibrio se mantiene, la PIO es normal y puede oscilar a lo largo del día entre 10 y 20 mm Hg. “El problema del glaucoma no es sólo su alta prevalencia, sino el desconocimiento de los pacientes. La mitad de las personas afectadas no sabe que tiene la enfermedad hasta que han perdido parte de su visión de forma irreversible. La detección precoz es la mejor herramienta para preservar la calidad de vida y evitar complicaciones graves”, ha explicado recientemente la Dra. Sara Hernández, oftalmóloga y experta en glaucoma del Hospital Sanitas CIMA, en un comunicado de prensa con motivo de la Semana Mundial del Glaucoma. “La detección precoz es fundamental para combatirlo”, ha destacado, por otro lado, Ramón Berra, CEO de Miranza. Los expertos aconsejan que las personas con antecedentes familiares, miopía alta o PIO elevada se sometan a controles oftalmológicos antes de los 40 años. Además, el uso prolongado de corticoides, incluso en colirios, puede aumentar el riesgo de desarrollar esta enfermedad, por lo que es fundamental que un especialista supervise su administración. “Los familiares de pacientes con glaucoma deben pasar revisiones periódicas para así detectarlo en fases iniciales. Cuanto antes se diagnostique el glaucoma, más probabilidades de poderlo controlar y cumplir estrictamente el tratamiento”, ha razonado el Dr. Nabil Ragei Kamel, jefe de servicio de Oftalmología del Hospital Quirónsalud Marbella. Para reducir el riesgo de desarrollar esta enfermedad, es aconsejable adoptar hábitos saludables que contribuyan a la salud ocular: como seguir una alimentación equilibrada rica en antioxidantes y ácidos grasos omega-3, realizar ejercicio físico regularmente para favorecer la circulación sanguínea ocular y evitar el consumo de tabaco, que puede afectar negativamente al nervio óptico. El diagnóstico temprano requiere pruebas especializadas como la tomografía de coherencia óptica (OCT), el campo visual y la paquimetría (determina el grosor de la córnea), lo que influye en la precisión de la tonometría, que permiten evaluar Tipos de glaucoma El glaucoma se puede clasificar según la apertura del ángulo iridocorneal (glaucoma de ángulo abierto y de ángulo cerrado), según su origen (primario y secundario) y según su momento de aparición (congénito, infantil, juvenil y adulto). Los más comunes son: -Glaucoma de ángulo abierto. Representa aproximadamente el 75 % de los casos. La pérdida de fibras nerviosas por el aumento de presión se traduce en una pérdida progresiva del campo de visión, afectando primero la visión periférica, y mucho después la visión central. Es por ello por lo que la enfermedad no da síntomas hasta que la pérdida de visión es importante. Muchas veces, se empieza a notar cuando la visión periférica está ya muy reducida, y el paciente refiere ver “como a través de un tubo” (visión en escopeta). Si la enfermedad progresa más, puede conducir a la ceguera irreversible. -Glaucoma de ángulo cerrado. Es una patología en la que se produce un aumento brusco y muy importante de la presión del ojo, lo que constituye una emergencia oftalmológica, cursando generalmente con enrojecimiento del ojo, intenso dolor del ojo y de la cabeza, e incluso a veces náuseas y vómitos. Se produce por un cierre del ángulo, es decir, de la estructura por la que se elimina el humor acuoso, líquido que es producido por el propio ojo y que es necesario para el bienestar de éste. La continua producción del humor acuoso y su imposibilidad de eliminación hace que el líquido se acumule y eleve de forma importante la tensión del ojo. -Glaucoma normotensivo. También llamado de tensión normal o glaucoma de baja tensión, es un tipo de glaucoma que se produce cuando la PIO se encuentra dentro de los niveles considerados estadísticamente normales de forma permanente (por debajo de los 21 mmHg) y, aun así, las fibras del nervio óptico secundario aparecen dañadas y se produce pérdida del campo visual. -Glaucoma congénito. Bajo este término, se consideran una serie de enfermedades, la mayoría de origen hereditario, que se caracterizan por existir una anomalía ocular en el nacimiento responsable de un aumento de la PIO. El glaucoma congénito engloba a varios subtipos de glaucoma. Su gravedad varía dependiendo de la edad de aparición, la agresividad de la enfermedad y de la presencia de malformaciones asociadas. Este tipo de glaucoma es de los que tienen un pronóstico más grave. Eso sí, no se debe pensar que se asocia irreversiblemente a la ceguera. Los afectados deben seguir un control oftalmológico adecuado durante toda su vida. El subtipo de glaucoma congénito más frecuente es el glaucoma congénito primario. -Existen más tipos de glaucoma de los aquí expuestos, por ejemplo: glaucoma pseudo exfoliativo, glaucoma neovascular, glaucomas hiperbáricos y glaucoma asociado a miopía magna, entre otros. Fuente: AGAF EL GLAUCOMA ES UN GRUPO DE ENFERMEDADES VISUALES QUE TIENEN EN COMÚN LA DEGENERACIÓN PROGRESIVA DEL NERVIO ÓPTICO
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