47 el estado del nervio óptico y la PIO. Una combinación de estas pruebas permite un diagnóstico preciso y un seguimiento personalizado para cada paciente. Afortunadamente, los avances en el tratamiento han abierto nuevas opciones para los pacientes. Conociendo más AGAF destalla que las causas que pueden producir un glaucoma son: aumento de la secreción de humor acuoso; bloqueo del ángulo írido corneal, que impide la llegada del humor acuoso a la malla trabecular; o bloqueo de esta malla, que no permite la salida del humor acuoso hacia el torrente circulatorio. En cualquiera de estos casos, se produce un incremento de la PIO, que provoca la compresión de los vasos sanguíneos y las fibras nerviosas. Si es importante y prolongado, se produce un aplastamiento de las fibras a nivel de la papila del nervio óptico (que es la parte más débil), seguido de una destrucción de éstas con la consiguiente pérdida de visión y campo visual. El tratamiento se centra en la disminución de la PIO. En función del grado de avance de la enfermedad y situación del paciente, puede enfocarse desde un punto de vista farmacológico y/o quirúrgico. Existen diferentes tipos de medicamentos antiglaucomatosos que se suelen administrar en forma de colirios. Los derivados de las prostraglandinas aumentan el drenaje uveo-escleral. Lo betabloqueantes disminuyen la producción de humor acuoso. Los simpaticomiméticos inhiben la producción de humor acuoso por disminución del riego sanguíneo a nivel ocular. Los inhibidores de la anhidrasa carbónica reducen la formación de humor acuoso al disminuir la formación de bicarbonato. Los parasimpaticomiméticos aumentan el drenaje por el trabéculum. Y los hiperosmóticos suben la presión osmótica plasmática en relación con la existente en humor acuoso y vítreo, provocando la salida de agua del ojo lo que produce un descenso rápido de la PIO. Generalmente se recurre a las asociaciones de colirios, con mecanismos de acción complementarios y que mejoran el cumplimiento del tratamiento por parte del paciente. Actualmente, se están explorando nuevas moléculas y terapias génicas dirigidas a proteger el nervio óptico y modificar el curso de la enfermedad. Técnicas como el láser SLT y las cirugías mínimamente invasivas han demostrado ser eficaces para reducir la dependencia de los colirios y mejorar la adherencia al tratamiento. CONÉCTATE A WWW.IMOPTICAS.ES CADA DÍA ENCONTRARÁS NOTICIAS DEL SECTOR Y PODRÁS CONSULTAR TODAS LAS REVISTAS EN FORMATO DIGITAL
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