48 GLAUCOMA Los tratamientos quirúrgicos, según informa AGAF, pueden ser con cirugía láser o filtrante e insertando dispositivos de drenaje. Dentro de la cirugía láser, la trabeculoplastia se utiliza a menudo para tratar el glaucoma de ángulo abierto. En la trabeculoplastia con láser de argón (ALT), un láser de alta energía, se apunta a la malla trabecular para abrir áreas en estos canales obstruidos. Estas aberturas permiten al líquido circunvalar los canales de drenaje y salir del ojo. En la trabeculoplastia de láser selectivo (SLT), un láser de baja energía trata células específicas en la malla trabecular. Debido a que sólo afecta a determinadas células sin causar daños a tejidos colaterales, el SLT puede ser repetido. La iridotomia de láser periferico se emplea con frecuencia para tratar el glaucoma de ángulo cerrado, en la que el ángulo entre el iris y la córnea es demasiado pequeño y bloquea el flujo de líquido del ojo. El láser crea un pequeño orificio en el iris para permitir el drenaje de líquido. La ciclofotocoagulación de láser YAG es usada generalmente para tratar glaucomas de ángulo abierto más agresivos o avanzados que no han respondido a otras terapias. Un láser se dirige al cuerpo ciliar productor de líquido del ojo. Esto ayuda a disminuir la producción de líquido y a reducir la presión del ojo. Aquí, múltiples tratamientos son a menudo necesarios. La fotocoagulación panretinal esparcida es un procedimiento con láser que destruye los vasos sanguíneos anormales en la retina los cuales están asociados con glaucoma neovascular. Por otro lado, la cirugía filtrante se utiliza en aquellos casos en que el tratamiento médico o con láser no ha sido suficiente para controlar la enfermedad. Consiste en generar quirúrgicamente una nueva vía de drenaje del humor acuoso con la consiguiente disminución de la PIO. La trabeculectomía es la técnica más usada a nivel mundial. Utilizando los tejidos del ojo se genera una válvula, que permite el escape de líquido intraocular. Con la esclerectomía profunda no perforante, se facilita la salida del humor acuoso desde la cámara anterior del ojo al espacio subconjuntival, a través de una membrana natural (la denominada ventana trabéculo-descemética). De esta manera, se logra una disminución de la presión intraocular de manera más fisiológica y con menores complicaciones que la trabeculectomía. La diferencia de la viscocanalostomía con la trabeculectomía es que no se realiza escleroctomía. En cambio, la pared interna del canal de Schlemm y la membrana de Descemet actúan como canales del flujo, lo que reduce el riesgo de hipotonia postoperatoria. La goniotomía se practica en el tratamiento del glaucoma congénito. Se trata de un procedimiento donde se realiza una incisión directamente sobre la zona de filtración del ojo, el trabéculo, que en estos pacientes no está bien desarrollada, para facilitar la salida del humor acuoso. Respecto a los dispositivos de drenaje, se trata de una cirugía de glaucoma donde se inserta un dispositivo o válvula que conecta el espacio intraocular mediante un tubo al espacio subconjuntival con un reservorio o plato. Esta cirugía se indica en aquellos ojos donde no es posible realizar la cirugía de drenaje habitual, ya sea trabeculectomía o esclerectomía no perforante, porque el estado de la conjuntiva o del ángulo no lo permita. El tubo del dispositivo de drenaje se puede colocar en cámara anterior, cámara posterior (si el paciente está operado de catarata), o en cámara vítrea si ha sido vitrectomizado. El ascenso del humor acuoso por el tubo es debido a la tensión superficial del mismo, mientras que el flujo de salida de todas las válvulas es constante, por ser un capilar. La principal complicación es la obstrucción del tubo así como la exposición del tubo y/o del plato. AGAF aclara que existen diferentes dispositivos: Válvulas (de Ahmed, Molteno, Baerveldt), Mini Express, dispositivo Mini V. Una gran noticia De acuerdo con la Dra. Hernández, “el avance en las opciones terapéuticas es una gran noticia para los pacientes, ya que permite un control más eficaz de la enfermedad con menos efectos secundarios y complicaciones. Sin embargo, el éxito del tratamiento sigue dependiendo de una detección precoz”. El glaucoma revierte en la calidad de vida de los pacientes. Las pérdidas de visión periférica pueden dificultar tareas cotidianas como la conducción o la movilidad en espacios desconocidos, lo que puede generar ansiedad y depresión. Del mismo modo, la adherencia al tratamiento puede ser un desafío, especialmente en personas mayores. Es fundamental un enfoque multidisciplinar que incluya apoyo psicológico y educación sobre la enfermedad. Desde las ópticas se debe hacer hincapié en que su detección temprana permite frenar la evolución con tratamientos efectivos que preservan la calidad visual y que, por consiguiente, es necesario acudir al oftalmólogo en cuanto se detecte cualquier problema, o de forma rutinaria a partir de los 40 años para controlar la tensión ocular. La combinación de revisiones periódicas, avances terapéuticos y concienciación social es clave para preservar la visión y mejorar la calidad de vida de quienes padecen glaucoma. Cómo detectar el glaucoma: pistas y síntomas El glaucoma puede avanzar sin causar molestias evidentes en sus primeras fases, por lo que una detección temprana es fundamental. Entre las señales de alerta se encuentra la pérdida gradual de visión periférica, un síntoma que pasa desapercibido hasta que la enfermedad está avanzada. También es frecuente la visibilidad de halos alrededor de las luces, lo que puede manifestarse en mayor intensidad al conducir de noche o en entornos con poca iluminación. Otra señal importante es la dificultad para ver en la oscuridad, que puede indicar un daño progresivo en el nervio óptico. En algunos casos de glaucoma agudo, se experimenta un dolor ocular intenso acompañado de enrojecimiento y visión borrosa, lo que requiere atención médica inmediata. Fuente: Miranza
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