IM OPTICAS nº 20

51 Factores de riesgo “El glaucoma es una enfermedad cuya única solución es el diagnóstico precoz”, explica. Sostiene que, partiendo de esta base, se necesitaría revisar a mucha población por encima de los 30 años, sobre todo por encima de los 40, para poder diagnosticar precozmente casos de glaucoma que están empezando. Reconoce que eso, desde el punto de vista logístico, es impracticable. “Hacerlo colapsaría completamente los centros sanitarios”, considera. Por este motivo, lo que se hace es tener en cuenta los factores de riesgo. Los pacientes con mayor factor de riesgo para desarrollar un glaucoma son los que tienen antecedentes familiares de glaucoma. Son los que deben revisarse anualmente. “Poseen más cartas o más probabilidad para que puedan padecer un glaucoma en el futuro”, comunica. Igualmente, deben revisarse aquellos pacientes con ciertas patologías, tanto oculares como sistémicas. Por ejemplo, “alguien que ha sufrido un traumatismo ocular, en cualquier etapa de la vida, incluida la infancia”. Del mismo modo, debe revisarse alguien que sea diabético, “porque la diabetes es otro factor de riesgo para padecer un glaucoma, además de retinopatía diabética”. Si alguien utiliza, por otras patologías, corticoides de forma habitual, éstos hacen que pueda subir la presión intraocular y derivar en un glaucoma. Por último, “aquellos pacientes con una miopía bastante elevada, fundamentalmente por encima de seis dioptrías”. Son pacientes que tienen una alteración a nivel del trabeculum y de las vías de filtración que pueden hacer que su tensión se eleve, y acabar sufriendo un glaucoma además de la miopía degenerativa. Le cuestionamos por los principales signos de alarma. “El problema del glaucoma es que es silente. Muchas veces, si no te revisas, ya llegas muy tarde”, informa. “Al glaucoma se le conoce, por desgracia, como la ceguera silenciosa”, añade. La gran mayoría de los pacientes no va a ser conscientes del problema hasta que está muy avanzado. Cuando alguien percibe que el campo visual está dañado, ya tiene un glaucoma que pueda estar afectando a bastante más del 50 % del nervio óptico. Belda hace hincapié en que no hay que llegar a ese punto, en que “el tratamiento de ese glaucoma va a ser mucho más complejo, y probablemente parar su evolución va a ser más difícil que si se hubiera diagnosticado cuando estaba empezando”. La cirugía de glaucoma siempre se ha basado en drenar. “Nosotros somos los fontaneros del ojo”, señala. Describe que se dedican a buscar salidas del líquido para que el ojo pierda presión y, de esa forma, el daño del nervio óptico sea menor. “Al igual que la fontanería ha cambiado, al igual que antes solo había grifos unilaterales y ahora los hay monomandos, tenemos formas de realizar estos drenajes de una manera más controlada, más segura y con menos complicaciones”, comenta. En el pasado, en muchas de estas operaciones, el oftalmólogo podía pasarse de frenada y que el paciente tuviera una hipotonía muy marcada, La IA va a ser una ayuda diagnóstica muy útil José Belda valora que la inteligencia artificial (IA) va a aportar mucho al manejo y al tratamiento del glaucoma. “Los sistemas expertos que van a analizar, y que ya están analizando, los campos visuales, las pruebas estructurales como es el OCT, todos estos sistemas, junto con la clínica del paciente, serán capaces de determinar, con un porcentaje de exactitud alto, quiénes tienen o no tienen glaucoma en este momento. O qué pacientes tienen un riesgo mayor de desarrollar un glaucoma en un futuro”, expone. “Toda la decisión final caerá en el médico, lógicamente. Pero, van a ser unas ayudas diagnósticas muy útiles. Ahora mismo, tenemos que analizar miles de imágenes de los pacientes. La IA lo hará en cuestión de segundos y nos dará un informe de lo que yo tardo diez minutos en hacer. Ese informe, probablemente, será más preciso que el experto. La IA no se cansa, está igual a primera hora de la mañana que al final del día, con lo cual estoy convencido de que va a tener un papel importante”, juzga. Opina que los médicos se tienen que adaptar a ella. “No creo que nos vaya a sustituir. Va a tener un papel complementario. Sí que sustituirá a aquellos médicos que no se adapten a ella, que no aprendan a utilizar esas herramientas porque se van a quedar desfasados”, apostilla. Es un defensor de la IA para muchas cosas, sobre todo para las ayudas diagnósticas. Con la IA, “probablemente podamos tener máquinas instaladas en centros sanitarios, donde el paciente ponga su tarjeta sanitaria y unos escáneres le hagan un análisis previo que analizará una IA, y que finalmente interpretará un médico, avisándole de que puede haber un problema visual o no”. Aunque todo esto aún se tiene que validar para llegar a la población general. <<Cirugía MIGS con láser excimer (ELIOS), técnica nueva que han ayudado a poner en práctica

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