IM OPTICAS nº 20

52 GLAUCOMA tensión demasiado baja. Actualmente, hay formas de restringir la salida del humor acuoso a través de dispositivos más pequeños. Se tutorizan los tubos para que la salida del humor acuoso sea más controlada y existen dispositivos restrictivos, que permiten variar la salida del humor acuoso a voluntad. “Otro de los grandes problemas que tenemos con la cirugía del glaucoma es que luchamos contra la cicatrización”, revela. “Normalmente, cuando infringimos una herida en el cuerpo, tiende a cicatrizar. Si realizas una operación de rodilla, lo que quieres es que la herida quirúrgica se cierre fuerte y no dé problemas. En glaucoma, nos pasa lo contrario. Como se nos cierre la herida quirúrgica, la cirugía filtrante que hemos practicado al paciente deja de funcionar, y el problema no está resuelto. Es más, estamos igual que estábamos antes. Por lo tanto, tenemos que utilizar estrategias que manejen o controlen esa fibrosis, de forma que haya una cicatrización controlada. Porque sí que necesitamos que algo cierre, pero no puede cerrar de forma completa, porque si cierra de forma completa nos encontramos que deja de salir ese humor acuoso”, detalla. Para ello, hay diversas estrategias, desde medicamentos que impiden esa cicatrización (como la mitomicina C) a mallas de colágeno que crean espacios virtuales para que la conjuntiva y la tenon no se peguen al tubo o a la operación que se ha realizado. Del mismo modo, hay estrategias para que, si se ve que se está cerrando, actuar con láser o con inyecciones en consulta, para impedir que se cierre por completo. Remarca que “casi es más importante el seguimiento posoperatorio que la propia intervención en sí”. Colaboración con el óptico optometrista Defiende que el diagnóstico es un acto médico. Si bien, “el óptico ve a muchos usuarios y puede valorar y sospechar precozmente algún tipo de patología”. En muchas ópticas se dispone de tonómetros de aire, o de equipos más sofisticados. “Una simple toma, en un paciente que le esté dando al óptico por encima de 25 o 30 de tensión, debe poner en alerta y pedirle que consulte con su oftalmólogo”, razona. A muchos de los pacientes que llegan a las consultas médicas les han hablado previamente en la óptica de su tensión elevada. Belda matiza que “una hipertensión ocular no es una urgencia, a no ser que el paciente esté con dolor o presiones muy altas”. Subraya que una hipertensión ocular hay que estudiarla por la vía habitual, que no hay que ser alarmistas: “Si detectamos que tiene 25 de tensión, lógicamente hay que ponerlo en conocimiento del paciente, pero probablemente esos 25 de tensión lleven tiempo ahí. Es necesaria la visita programada con el oftalmólogo, de forma preferente, pero mandarlo a urgencias no adelanta nada, porque allí no le van a hacer las pruebas de glaucoma ni lo va a ver un especialista en glaucoma. Lo más práctico en estos casos es que el paciente acuda a su médico de cabecera y que éste lo remita al oftalmólogo por la vía habitual”. ¿Hemos mejorado en el sentido de que hoy en día los problemas de la gente que tenga glaucoma derivan en menos problemas que hace diez años? “Estoy convencido de ello. Cada vez vemos menos glaucomas terminales. Quiero decir, el glaucoma de hace 30 años, cuando yo estaba haciendo la residencia, era un glaucoma dramático. El paciente venía con visiones muy bajas, y había riesgo de que, al operar, se quedaran ciegos en la propia intervención. Ahora, los pacientes llegan con glaucomas leves, moderados. Nos permiten adoptar técnicas menos invasivas que funcionan perfectamente y podemos prolongar su visión mucho más, puesto que los hemos detectado precozmente”, relata. Asevera que el mundo de la óptica tiene mucho que ver en que se detecten más precozmente, “porque ha habido mucho más acceso al paciente a tomarse la tensión intraocular, y porque se han instalado muchos OCTs en las consultas ambulatorias de oftalmología, mejorando el diagnóstico precoz y el seguimiento de la enfermedad”. No hay que obviar que, con una toma de presión intraocular adecuada y un OCT evaluado por un oftalmólogo, se puede descartar el 80 % de los glaucomas. Por último, recalca que “la investigación es fundamental para avanzar”. Alega que en los ensayos clínicos se manejan muy bien todas las situaciones que puedan ocurrir al paciente. “El paciente está mucho mejor controlado que si estuviera en una consulta normal y lo que estamos consiguiendo es que la ciencia avance”, justifica. Ellos tienen bastantes ensayos clínicos activos, y“es una forma también de que muchos pacientes pueden acceder a tratamientos de última generación gracias a poder participar en uno de estos ensayos clínicos. En nuestro país hay mucha reticencia a participar en estos ensayos clínicos. Curiosamente donde trabajo, tenemos muchos pacientes extranjeros que por su cultura están más predispuestos para participar en ellos.” Tanto desde VISIONKER como desde el Hospital Universitario de Torrevieja pretenden ser “una unidad de referencia en el tratamiento del glaucoma en nuestra zona, y por qué no, a nivel nacional”. En estos momentos, la unidad de glaucoma está conformada por cuatro especialistas dedicados exclusivamente a esta patología. <<Cirugía MIGS con láser excimer (ELIOS), técnica nueva que han ayudado a poner en práctica

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